PERFIL PROFESIONAL

Ana María Rivillas Valencia (Medellín, 1975). Me hice cirujana porque me di cuenta de que tenía capacidad para hacerlo. Era hábil con mis manos y me apasionaba ver los resultados que podía conseguir. Temprano en los inicios de mi carrera como médica general tuve que enfrentarme a muchos pacientes politraumáticos, víctimas de violencia física con heridas, amputaciones, y pacientes con quemaduras. Decidí entonces especializarme en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva en el Hospital Vall d’ Hebron de Barcelona-España. Poco tiempo después de mis intervenciones podía darme cuenta de los resultados transformadores y con enorme poder curador que tenía la cirugía plástica en las funciones y apariencia de los pacientes. Los cambios recuperaban, además, su seguridad personal, autoestima y la forma como se relacionaban con la sociedad. Adicionalmente a la práctica reconstructiva, en el ejercicio de mi especialidad pude ayudar a muchas mujeres y hombres, que sin haber sufrido ningún trauma o accidente que afectara su apariencia o las funciones de sus órganos, buscaban la cirugía plástica como una opción para sentirse mejor consigo mismos. Con plena honestidad y responsabilidad, teniendo siempre como prioridad la salud de mis pacientes, he buscando su satisfacción con la mayor naturalidad posible, evitando excesos e intervenciones que exageren o incluso desfiguren el armonioso equilibrio del cuerpo humano. Desde hace más de diez años he participado y he sido testiga del cambio y la felicidad que me expresan los pacientes que han pasado por mis manos. En estos años de ejercicio profesional he reforzado mi convicción de que la Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva, como los demás campos de la medicina, puede ser considerada como una de las bellas artes por la creatividad, preparación y práctica que requiere. Ayudar a mis pacientes a vivir con un cuerpo en armonía es el mayor aporte que puedo darles y la mejor forma de honrar mi profesión y la sociedad en la que vivo y trabajo.